dormir bien

Todos sabemos que es necesario descansar y alimentarnos bien para rendir en nuestro día a día pero seguramente lo que muy pocos se han parado a pensar es que también es necesario alimentarse bien para dormir más y mejor. Lo que comemos horas antes de acostarnos puede condicionar, y de hecho condiciona, la duración y la calidad de nuestro descanso.

Lo que ingerimos a la hora de cenar o poco antes de dormir influye en la calidad del sueño. Hay alimentos que favorecen un mejor descanso y es importante conocerlos e incluirlos en nuestra dieta. Por ejemplo, el pescado, los huevos, el pollo, el pavo, la soja o los frutos secos son alimentos que favorecen la sensación de saciedad y la conciliación del sueño. Irse a dormir con hambre es una sensación muy desagradable que puede alterar nuestro descanso evitando nuestro pleno rendimiento al día siguiente. Además de que un mal descanso puede repercutir en las decisiones alimentarias posteriores. Las personas que duermen menos horas tienen mayores probabilidades de consumir más alimentos ricos en energía, como las grasas o los hidratos de carbono refinados, para poder rendir a pesar de no haber descansado bien. Además, es más probable que consuman menos porciones de verduras y que tengan unas pautas dietéticas más irregulares. La corta duración del sueño se asocia con el aumento de peso y la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y el déficit de rendimiento.

Una cena ideal para descansar bien podría empezar con un plato de verduras de hoja  (acelgas, espinacas o lechuga), con un segundo plato que puede ser pescado a la plancha, una tortilla francesa o pavo y, para finalizar, un postre a base de fruta o productos lácteos. Antes de dormir, es recomendable tomar una infusión relajante con una cucharadita de miel. Siguiendo una alimentación adecuada y equilibrada, además de salud física, conseguiremos mejorar nuestro descanso.